La Biblia no es un simple libro hecho de múltiples libros, versos y capítulos tediosos, ni es sólo un recuento escrito por apóstoles, reyes, poetas, y profetas. La biblia es un libro santo y profético es decir, es un libro que encierra las verdades del reino espiritual de Dios y que sólo a través del espíritu santo puedes entender y escudriñar estas verdades espirituales, y donde puedes comprender, configurar y ver el verdadero rostro de Jesucristo y por tanto, el verdadero rostro de Dios. No hay otras verdades espirituales, no hay otros mundos ni dimensiones espirituales.

Al abrir la Biblia puedes notar como respiras la santidad de Dios, puedes notar como sientes su luz, porque las palabras no están muertas sino vivas cuando tú las siembras en tu mente, en tu vida y después estas palabras crearan un bellísimo jardín en tí, porque Dios habló a todas estos personas a través del espíritu santo. La biblia es entonces un código santo, tu pasaporte al cielo, porque sin la palabra de Dios en tu mente y en tu vida no entrarás al amor y a la luz de Dios.

Incluso la nueva era creó el concepto del "código bíblico" trantándo de descifrar la verdad encerrada en la biblia a través de cuadrar códigos matemáticos de cada una de las palabras bíblicas para descubrir sus verdades y secretos ocultos, esto vuelve a ser adivinación u ocultismo, ya que no es por ningún código matemático como se entenderá la gran verdad del mundo espiritual de Dios sino por el "espíritu santo", los códigos son entonces espirituales y no matemáticos, por eso Jesucristo hablaba en parábolas y cuando sus discípulos le preguntaron, "Porqué hablas en parábolas?, él respondió: porque a ustedes les he dado los misterios del reino (Mateo 13:11).

Por otro lado la batalla contra el mal está en la mente, está en la falta de Fé, ésta falta de fé está creciendo y haciendo que las personas se alejen de la verdad de Dios, de nuestro Dios santo y traten de encontrar vías de espiritualidad que les permitan sentir, deleitarse y experimentar a Dios, de donde nacen las vías como el yoga, el reiki, la meditación (autocontemplativa, trascendental, energética, vibracional-espiritual) y todo lo cósmico místico vibracional que actualmente se está difundiendo en el mundo; la persona que quiere experimentar a Dios se aleja de la iglesia y cae en una búsqueda espiritual constante que no termina (2a Timoteo 3:7), porque cada vez quiere experimentar más a Dios, quiere llenarse de Dios, (pero no del Dios Bíblico, sino de su Dios cósmico-energético-creador) de ahí las posturas yoguicas, el entonar mantrams para el despertar de los chakras y el kundalini (supuesta energía cósmica creadora enroscada en la base de la columna vertebral), de ahí el querer prodigar sanación como lo hacía Jesucristo con falsos métodos como el reiki; no saben que la gracia de dar sanación, no la da el aprender, memorizar o visualizar un método curativo, sino por gracia de Dios, por el espíritu santo, y no hablo de la respiración cósmica o del prana, ni del tao ni del campo cuántico ni de la energía vital del universo, como dicen en el reiki, y que según afirman los practicantes de esta pseudo-terapia que la energía del universo es hacia el amor, la armonía y la sanación, estos aspectos son de Dios y no del universo como una entidad separada de Dios, del Dios santo que conocemos. El universo es la creación "santa" de Dios.