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 Trastornos de Ansiedad

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saveallGOD'sAnimals
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Masculin Nombre de messages : 19955
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MessageSujet: Trastornos de Ansiedad   Ven 29 Mar - 3:25

bias-Trastornos de Ansiedad 28/03/2013
Trastornos de ansiedad
Se puede afirmar que la ansiedad es una sensación de malestar, que se manifiesta como una reaccion defensiva e inmediata ante la presencia de un peligro. Estas respuestas, ante situaciones que comprometen la seguridad son procesos adaptativos de las especies. Ejercen una función protectora a fin de poder enfrentar los peligros. Las respuestas mas eficaces fueron en general la huída o o la lucha.
De tal manera, la especie humana ha desarrollado mecanismos fisiológicos y psicológicos que permitieron en su momento su supervivencia y que en ciertos individuos han perdurado en el tiempo aún habiendo desaparecido los peligros mencionados. Diversos autores han clasificado los trastornos de ansiedad de la siguiente manera:
Síntomas subjetivos, cognitivos o de pensamiento

· Preocupación.
· Inseguridad.
· Miedo o temor.
· Aprensión.
· Pensamientos negativos (inferioridad, incapacidad).
· Anticipación del peligro o amenaza.
· Dificultad de concentración.
· Dificultad para la toma de decisiones.
· Sensación general de desorganización o pérdida del control del medioambiente.

Síntomas motores u observables

· Hiperactividad.
· Paralización motora.
· Movimientos torpes y desorganizados.
· Tartamudeo y otras dificultades de expresión verbal.
· Conductas de evitación.
Síntomas fisiológicos o corporales

· Síntomas cardiovasculares: palpitaciones, pulso rápido, tensión arterial alta, accesos de calor.

· Síntomas respiratorios: sensación de sofoco, ahogo, respiración rápida y superficial, opresión torácica.

· Síntomas gastrointestinales: náuseas, vómitos, diarrea, aerofagia, molestias digestivas.
· Síntomas genitourinarios: micciones frecuentes, enuresis, eyaculación precoz, frigidez, impotencia.
· Síntomas neuromusculares: tensión muscular, temblor, hormigueo, dolor de cabeza, fatiga excesiva.
· Síntomas neurovegetativos: sequedad de boca, sudoración excesiva, mareos

De acuerdo a lis síntomas los trastornos de ansiedad se han clasificado de la siguiente manera:

• TRASTORNO DE ANGUSTIA SIN AGORAFOBIA
• TRASTORNO DE ANGUSTIA CON AGORAFOBIA
• AGORAFOBIA
• FOBIA ESPECÍFICA
• FOBIA SOCIAL
• TRASTORNO POR ESTRÉS POSTRAUMÁTICO
• TRASTORNO OBSESO COMPULSIVO (TOC)
• TRASTORNO POR ESTRÉS AGUDO
• TRASTORNO DE ANSIEDAD GENERALIZADO (TAG)
• TRASTORNO DE ANSIEDAD DEBIDO A ENFERMEDAD
• TRASTORNO DE ANSIEDAD INDUCIDO POR SUSTANCIAS
• HIPOCONDRÍA

Agorafobia: miedo a los lugares donde no se puede recibir ayuda, por temor a sufrir una crísis de pánico
TAG: presencia casi constante de preocupación o tensión, incluso cuando hay poca o ninguna causa.
Fobia específica: un miedo persistente e irracional a un tipo particular de objeto, animal, actividad o situación que ofrece poco o ningún peligro real.
La fobia social: temor mayor o menor frente a varios tipos de situaciones, entre las que se destacan hablar en público, reuniones sociales en las que tendrá que relacionarse, encuentros inesperados con conocidos, familiares, amigos, etc.
Hipocondría: la hipocondría es una enfermedad por la que el paciente cree de forma infundada que padece alguna enfermedad grave.
El trastorno obsesivo complusivo se caracteriza por la presencia de pensamientos angustiantes, que se repiten una y otra vez, a los que se les da en nombre de obsesiones. Dentro de sus posibilidades realiza la misma actividad en forma repetida a los fines de encontrar un alivio de estos pensamientos. ta conducta lleva el nombre de compulsiones
Los Dres. Spatz, Carrión y sus colaboradores, al estudiar la bioquímica de los trastornos de ansiedad hicieron un hallazgo muy importante propio de estos trastornos. Hemos mencionado anteriormente que existen distintos tipos de enzimas (sustancias del organismo que tienen la propiedad de facilitar y agilizar las reacciones químicas) cuya función consiste en mantener niveles óptimos de las moléculas encargadas de la trasmisión del impulso nervioso. Entre estas enzimas se encuentran las monoamino oxidasas (MAO), en el sistema nervioso central existen 2 tipos distintos conocidos con el nombre de MAO-A y MAO-B. Las plaquetas sanguíneas contienen MAO-B y en la circulación general se encuentra una MAO totalmente diferente a las anteriores: la MAO plasmática, conocida también con el nombre de bencilamino oxidasa (BAO). En los pacientes que sufren distintos trastornos de ansiedad se pudo determinar que los valores de MAO-plasmática se encuentran muy elevados en comparación con controles normales o pacientes que no padecen estos trastornos. En la tabla que sigue se pueden observar los resultados de los primeros estudios que se hicieron al respecto y que fueron confirmados posteriormente en un número que supera los dos mil casos. Los diagnósticos que figuran en ella fueron realizados mediante entrevistas personales, tests psicológicos y en especial el test del inventario multifacético de personalidad de Minnesota (MMPI) que se compone de 567 ítems dispuestos en 10 escalas clínicas que exploran distintos aspectos de la personalidad y en 3 escalas de validación que señalan el grado de confiabilidad de las respuestas obtenidas. Los valores normales de MAO-plasmática determinados fueron:



Diagnóstico
Nro. de casos
Promedio MAO plasmática
Trastorno de angustia sin agorafobia
6
22.2
Trastorno de ansiedad generalizada
5
32.5
Trastorno de conversión
3
26.0
Trastorno de angustia con agorafobia
77
27.9
Agorafobia sin angustia
1
29.3
Fobia social
25
25.8
Fobia específica
10
30.2
Trastorno obseso-compulsivo
7
30.7
Hipocondría
8
25.2
Total
142
27.6 ± 8.3
MAO-plasmática normal : 16.5 - 21.0 nmol/ ml/ h.

Respecto a pacientes con un diagnóstico primario distinto al de trastornos de ansiedad encontramos que 24 de los 29 casos (76.8 %) estudiados presentaban cifras normales de MAO plasmática, con un promedio de 15.7 ± 4.7 nmol/ ml/ h, muy similar al determinado en controles normales. La mayoría correspondía a depresiones mayores, 4 eran pacientes bipolares, hubo un caso de esquizofrenia, un trastorno de delirio y un trastorno de psicosis breve. La determinación de la MAO-plasmática suele ser muy útil dado que muchas enfermedades del sistema nervioso son difíciles de diagnosticar solamente desde un punto de vista clínico y no siempre los pacientes suelen ser objetivos en la descripción de sus síntomas. Por otra parte debe tenerse en cuenta que muchas veces estos trastornos de ansiedad suelen estar acompañados por síntomas de depresión o perturbaciones del pensamiento y que por lo tanto presentarán un perfil bioquímico característico tanto a nivel de la feniletilamina o de su metabolito, el ácido fenilacético, como a nivel de anomalías en los procesos de N-metilación, de los niveles de serotonina, etc. Todos estos datos ayudan en la elección del tratamiento más adecuado.



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MessageSujet: Re: Trastornos de Ansiedad   Dim 31 Mar - 15:53

Obsession: Not as Sexy as it Sounds
Paralyzed by intrusive thoughts with no visible compulsions.
Published on March 31, 2012 by Fletcher Wortmann in Triggered
“Oh my god. I am so OCD.”
I know you’ve been obsessed, so tell me: what’s your poison? What did it for you? Was it an unrequited crush? Some esoteric branch of knowledge you could never quite master? A mop-haired teen idol with the face and vocal range of a neutered kitten? An old grudge you know will never be put right? Trouble at work, at home, in bed, in church? Elder Scrolls V: Skyrim?

Everyone has been in that situation, when you wish you could quit thinking about something. Yet when you say “Stop,” your brain, politely but insistently, says “No.”

I have Obsessive-Compulsive Disorder (OCD). But I want you to consider your own obsessions before we talk about my clinical ones, because the line between the two is not as clean and distinct as you might think. I suffer from debilitating obsessions that can leave me paralyzed by anxiety, and from compulsive ritual behaviors that can consume me for hours at a time. But in their structure (not necessarily in their content, and certainly not in their persistence) my obsessions are quite similar to yours.

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and more!

You already know what it’s like to be crazy; you just don’t know you know it yet.

Obsession comes from a simple glitch in cognition. Ordinarily, you have a built-in time clock in your mind. After turning over a certain problem for a while, a committee of highly efficient businesspeople in your brain decides, “okay, that’s probably the best solution we can come up with for now,” and they table the issue and move on. That’s healthy and normal.

When you obsess, however, your mind is taken over by a demented executive with the disposition of The Office’s Michael Scott or Parks and Recreation’s Leslie Knope, she of the 48-hour telethon. So, as if hijacked by an NBC sitcom character, your mind refuses to admit defeat, to accept that you just can’t come up with a better answer. After all, what’s the harm in thinking about it just a little more? And more again? A sliver of doubt persists that you haven’t examined the issue from every angle; and so you wrestle with your problem a little longer, trying to find a new solution that reduces your uncertainty and leaves you satisfied.

‘Obsession’ is kind of a sexy word; it evokes models in cologne advertisements, with tight, white underpants and bedroom eyes. Yet the experience of being obsessed is irritating and embarrassing, like having to wear that underwear yourself. For most people, that’s as far as it goes, and obsession is a fleeting annoyance that passes quickly. Obsessive-compulsives are less fortunate. We are taken in, every time, by the promise of one more look at the problem, even if we’ve already worked on it for hours, days, months. (Etymological fact of the day: according to Merriam-Webster, “obsess” derives from the Latin obsessus, which means “to besiege.”)

Sometimes this results in physical, visible compulsions. If we are obsessed with the possibility of catching a disease we may wash our hands over and over again. If we are frightened of hell, we may run our rosary until the chain snaps. But these physical compulsions, which so many assume are the greatest burden of OCD, may be only modest indicators of a terrible internal struggle.

Some of the most distressing forms of OCD have no visible signs, no tangible compulsions. I happen to manage a variant of the disorder referred to as “Pure O,” or purely obsessional OCD, characterized by runaway intrusive thoughts. With Pure O, the mind is held captive by its worst nightmares: fears that the world is about to end, for instance, or that the sufferer is a murderer or a sexual deviant who could succumb to uncontrollable violent urges at any moment.

With Pure O, these problems cannot be put to rest through physical rituals like hand-washing or counting. Instead, the sufferer is left obsessing, silently and almost continuously, incapable of finding conclusive proof that these hideous scenarios will not occur. We cannot tell anyone, for fear of being labeled paranoid or psychotic, and because our symptoms are internal, we are rarely offered aid.

If a sadistic billionaire decided to gather every Pure O sufferer into an Arkham City of twitching misery, then (according to Lee Baer’s The Imp of the Mind) it would be the fourth-largest metropolis in the United States. Yet the disorder continues to be under-diagnosed. It is the invisibility of the disease that gives it power: because so few can recognize our symptoms and because so many do not understand them, many of us struggle for decades before successful diagnosis.

OCD sufferers aren’t straight-jacketed neurotics or treacherous psychopaths or lovable buffoon detectives. We are people who suffer, in a way that is familiar to almost everyone, but to a degree that no one should have to endure. I lost the first twenty years of my life to OCD but I hope that, by continuing to spread awareness of the nature of the disorder, we can bring it out of the shadows and work to alleviate the suffering of so many.

Copyright, Fletcher Wortmann, 2012.

Author of Triggered: A Memoir of Obsessive-Compulsive Disorder (St. Martin’s Press), named one of Booklist’s “Top 10 Science & Health Books of 2012”.
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